PIQUES.

Una vez más quiero compartir con vosotros una experiencia que me ocurrió hace poco mientras montaba en bici, pero en esta ocasión agradecería que me dierais vuestra opinión sincera al respecto, para ver si quien está equivocado en la manera de entenderlo soy yo.
Como todos los domingos en los que puedo, salí con el grupo de amigos habitual a hacer unos cuantos kilómetros. Nuestro grupo es un poco atípico. En él se junta gente muy variopinta. Entre sus miembros existen diferencias de edad notables, diferencias de horarios de trabajo notables, diferencias de nivel deportivo notables, y diferencias de peso bastante notables. Pero hemos conseguido algo complicado, y es que cada uno de nosotros pueda disfrutar de esas salidas de la mejor manera posible. Me explico: normalmente improvisamos la ruta sobre la marcha para intentar adaptarnos a las circunstancias de la mayoría. Horarios, prisa, nivel de forma… Una vez decida la ruta, nos lo tomamos con calma, y marcamos un ritmo fácil para todos. Si en la ruta marcada, existe algún puerto o zona de repechos, llegado a este punto, cada uno afronta la dificultad como quiere, y al coronar, o bien el primero baja en sentido contrario en busca de los últimos, o se espera todo el mundo en la cima para reagrupar y seguir la marcha juntos. Posteriormente, en el punto acordado paramos juntos a almorzar o a tomar un café, y finalizamos la ruta a marcha tranquila hasta llegar a casa. Así llevamos varios años y creo que hemos conseguido un punto de satisfacción muy aceptable para todos.
Pues bien, ese día todo iba normal, hasta que poco antes de afrontar las primeras rampas del único puerto de la jornada, un par de ciclistas desconocidos nos adelantaron separados el uno del otro por una veintena de metros. Por cierto, nos adelantaron sin saludar, pero pasaremos por alto este detalle ya que lamentablemente viene siendo algo cada vez más habitual. Al comenzar el puerto decidí acelerar mi ritmo porque me apetecía y porque lo hago siempre, pero además tenía como objetivo alcanzar a los dos ciclistas desconocidos que ya se habían alejado bastante. Poco a poco reduje la distancia con uno de ellos hasta que le rebasé, pero el ciclista que quedaba por delante (que por cierto no paraba de girarse para ver la distancia que me llevaba), aceleraba su marcha progresivamente. Hice un esfuerzo casi máximo para alcanzarle, y al hacerlo decidí quedarme a su rueda para coger un poco de aire. Faltaba aproximadamente 1,5 kms para coronar, y cuando apenas llevaría 20 o 30 segundo a su rueda, me pegó el primer acelerón para intentar dejarme, cosa que no consiguió por muy poco. Recuperó durante unos segundos, y otro acelerón…. Lo cierto es que me sorprendió mucho su capacidad y fuerza, pero tirando de orgullo conseguí aguantarle hasta la última recta. Allí aceleró de nuevo y dándolo todo, conseguí con los últimos gramos de fuerza que me quedaban remacharle y sacarle unos metros al coronar.
  Según le adelantaba ya empezó a reprocharme no sé muy bien el qué, y cuando al llegar a la cima me detuve y le pregunté que me había dicho, me dijo: “Tú sabrás lo que has hecho !!” Decidí ir a hablar con él ya que no se detuvo y no entendí muy bien el porqué de sus reproches. Cuando le alcancé, su único argumento era decirme que no había pasado a tirar antes. Se lo expliqué de buenas maneras, le dije que había hecho un esfuerzo máximo para alcanzarle y que, al hacerlo, él me volvió a acelerar varias veces para intentar dejarme y que lo único que hice fue lo mismo que él intentó conmigo, pero con otra estrategia. Le felicité por su subida, y le dije que no se enfadase por eso. Que la carretera está abierta para todos y que yo salí de casa sin tan siquiera saber de su existencia.
Los piques son algo innato del ser humano. Supongo que los que hemos competido y también los que no, tenemos momentos en los que necesitamos sacar el máximo, pero eso, aun saliendo mal, no debería ser nunca motivo de enfado, y menos cuando no hay ninguna intención ni maldad. Espero que el ciclista anónimo entendiera mi reflexión, aunque tengo mis dudas. Sea como sea, le reitero mi felicitación por su lucha y fortaleza.
Kiko Garcia.

12 comments

  1. Felix gomez

    Me es muy habitual , yo
    resido en Italia el paraíso
    del ciclismo , pues bien
    aquí puedes encontrar en
    la misma grupetta el
    abuelo , hijo y nieto
    Pues bien aquí no saluda
    nadie , si ves a alguien
    pinchado o parado y le
    preguntas si está bien , te
    mira atónito … y ya
    cuando vas detrás de
    alguno o delante el pique
    es constante … la mala
    educación se apoderó de
    las carreteras aquí y allí
    Cuando comenzaba en
    allá por el 88 todo El
    Mundo saludaba aunque
    fuera pro…
    Una pena pero ahora ya
    es otra cosa , bastante
    peor de lo que era

  2. Ricardo

    Hola Kiko soy Ricardo el chaval
    de ayer,aunque primero no me
    sento bien después de estar los
    dos hablando tengo que
    reconocer que lo mejor hubiera
    sido hacer lo que tú me dijiste
    que es aflojar y ver lo que
    hacías.Lo acepte y te di la
    enhorabuena por subir como
    subiste sin saber quién
    eras,cosa que pensé después.Lo
    importante es hablar que es lo
    que hicimos y por mi parte nada
    de enfado pero los piques
    piques son y se pueden ver de
    muchas formas sin ir a más

  3. Toni del Pino

    Hola Kiko no se si te acordaras
    de mi soy Toni del Pino
    coincidimos corriendo yo en al
    Cabrera y tu el Alquerias. Estas
    cosas suelen pasar
    habitualmente pero creo que
    nosotros ya estamos de vuelta.
    Hicistes bien si quiere
    comprerderlo bien si no la
    carretera es muy grande. Un
    saludo y buenas salidas.

  4. Kiko Garcia

    Buenas tardes. Gracias a todos por los comentarios, pero sobretodo gracias a Ricardo por
    compartir su respuesta y por entender mi punto de vista. Muchísimas gracias de corazón. Una
    muestra más de que el diálogo siempre es la mejor manera de arreglar cualquier discrepancia.
    Espero que nos encontremos de nuevo pronto por la carretera y poder charlar un poco más de
    todo con calma. Pero sin piques…. !! Un abrazo enorme.

  5. Santiago

    Picarse es innato del ser
    humano, pero pienso que hay
    que cogerselo con deportividad,
    siempre de buen rollo.
    A mí me pasó este verano algo
    parecido pero al revés, salí a
    hacer mi ruta en solitario de
    sábado por la mañana, con un
    objetivo de pulsaciones,
    cadencia, etc… en un punto
    adelanté a un compañero (le
    saludé ) y seguí a mi ritmo
    que era bastante mayor que el
    que llevaba el otro chico. Un par
    de kilómetros después, gracias a
    la sombra, me di cuenta que iba
    chupandome rueda, así que
    decidí saltarme el entrenamiento
    y subir un poco el ritmo, el tipo
    estuvo a mi rueda otros 10km,
    sin dar relevo alguno, así que
    decidí bajar mucho mi ritmo,
    tanto que acabó pasándome, así
    que me puse yo a su rueda, un
    par de kilómetros nada más, a su
    ritmo, hasta que yo me desvié
    por otro camino, y me despedí
    educadamente y el tipo me
    recriminó que iba a su rueda, en
    fin, ver para creer.
    Los piques molan, pero siempre
    para divertirse.
    A ver qué día salgo con vosotros,
    que de vez en cuando os cruzáis
    conmigo, los dos últimos días
    cerca de Burriana.
    Saludos crack.

  6. Javi

    Yo creo que lo que hay que resaltar de la historia es que tanto “el picao” como su compañero
    pasaron la grupetta y no fueron capaces de decir ni Buen Día!
    Eso es falta de educación. El resto puede ir con el nivel de comprensión de cada uno, pero que no
    deja de ser la anécdota del día.
    Más respeto y savoir fair y menos adrenalina.

  7. Eugenio

    Esa experiencia del pique ocurre muy a menudo, de todos modos yo cuando me adelantan
    subiendo, y encima no saludan, y además giran demasiado la cabeza para ver y medir la distancia,
    luego no puede esperar esa persona que le des relevos, yo suelo hacer lo posible por quedarme a
    rueda y coronar con el, no suelo rebasarle a 50 metros de coronar, pro si intenta dejarme a toda
    costa y tengo fuerzas, reacciono como tú Kiko, a muerte ya, jejejeje……

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