EL GURÚ

En una de sus irrepetibles canciones,  Coque Malla y su banda Los Ronaldos decían así: “ella  es el Gurú, ella domina, ella dirige los pasos de los que caminan”. Y no me cabe la menor duda de que en lo sentimental o en lo que a la química se refiere, son las mujeres las que, por norma, hacen de nosotros lo que quieren, pero no es menos cierto que, en casi todos los demás aspectos de este mundo infestado de “testiculina”, las mujeres no lo tienen nada fácil.
El ciclismo ha sido tradicionalmente un deporte machista. Lo ha sido hasta el punto de que uno de los artículos del reglamento de la U.C.I. de 1968,  que estuvo en vigor hasta principios de los ochenta, no permitía a las señoras seguir una prueba ciclista. Que las damas lo tienen complicado en este deporte es evidente, basta ver la baja repercusión que, salvo excepciones, tiene el ciclismo femenino de competición a nivel internacional, aunque es cierto que se está avanzando bastante en esta cuestión. Pero no es menos lamentable ver lo que tienen que aguantar tanto las chicas que compiten como las cicloturistas anónimas, que cada fin de semana salen a la carretera, y tienen la valentía de enfrentarse a conductores agresivos y a sus comentarios vomitivos, o lo que es todavía más grave, soportar las miradas despectivas de algunos ciclo-colegas anclados en la prehistoria. Y es que todavía resulta bastante habitual oír algún que otro comentario jocoso o burlesco de “pedalistas” resabiados a los que fastidia ver como una bici con melena se las hace pasar canutas en cualquier repechito de nada. Es cierto que algunas cosas están cambiando y cada vez existen más mujeres desarrollando actividades importantes en el ciclismo profesional (médicos, masajistas, responsables de prensa…), pero también es verdad que todavía falta mucho para que la balanza esté equilibrada, y para que algún día podamos ver, por ejemplo, una directora de un equipo Pro Tour. Existen detalles en la sociedad que hacen concebir esperanzas, como la reciente elección de Theresa May como primera ministra británica, pero no hay que olvidar que tan solo existen quince mujeres en el planeta en de jefaturas de estado o de gobierno.
“Ella manda, ella dispone…dice quien bebe, dice quien come… tiene en su mano lo bueno y lo malo, la gracia y el garbo están de su lado…ella tiene la fuerza, es la dueña de las ondas…ella tiene la clase, ella tiene el encanto…sabe que hacer, sabe que decir, sabe muy bien donde tenemos que ir”.

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